leyenda,

Arica siempre retorno a Arica

Recuerdo una mañana que desperté en medio del océano profundamente enardecido, amanecí co un genio de los mil demonios.  Dicen que mi ferocidad no tenia límites cuando me enfurecía. Pero no era para menos. Venia de fracaso en fracaso. En una de esas merodeando las costas de un país delgado , delgado pero delgadísimo, que ya parecía caerse en cualquier momento del mapa al menor movimiento del barco, pero que tenia oro y plata en sus cadenas montañosas, me detuve frente a las costas de Isla Mocha, pensé en apropiarme de unos cuantos doblones para dejar contenta a la tripulación, que se moría de hambre, sed de riquezas, mas que de ron y agua ardiente. Una inesperada lluvia de flechas de unos nativos, de quien un autor español habló grandezas, nos hizo alejarnos rápidamente a mar abierto. Una maldita flecha paso mas que rozando mi cara. Desde entonces luzco esta feroz marca en mi rostro.

            Pero esta herida, no iba a detener mis incursiones por las costas de Chile, era un maldito rebelde que no se dejaba vencer por la mala suerte, mas cuando fui el segundo en circunnavegar  el mundo, más tarde participaría en el triunfalista ataque a Cádíz, y en la derrota de la invencible Armada, además en el alevoso ataque a La Coruña, y para que les sigo contando si ustedes ya conocen mis andanzas por los mares del  mundo. Se decía en ese entonces , que salían muchos galeones con rumbo a España, nuestra archienemiga competencia, tenaz como buen pirata, navegue hacia el norte hasta caer sorpresivamente sobre el puerto de Valparaíso, donde tomé venganza por la afrenta sufrida en Isla Mocha lo que acrecentó mi fama por las barbaridades cometidas, propias del saqueo a mansalva. Alentado por esta fácil presa de doblones y otras riquezas , me dirigí al próximo puerto de Coquimbo.   Las cosas no resultaron nada bien, salí trasquilado y con la cola entre las piernas. Tan duro me dieron, que me vi obligado a enterrar mis tesoros para aligerar la carga y las emprendí veloz hacia el norte.

            Mas no perdía mi aire de navegante y me dirigí a mar abierto cantando mis canciones en el ancho mar.

 

 

 

 

 

 

Con diez cañones por banda,

viento en popa, a toda vela,

no corta el mar, sino vuela

“mi” velero bergatín

 

Bajel pirata que llaman,

pro su bravura, El Temido,

en todo mar conocido

del uno al otro confín.

 

Que es mi barco mi tesoro

que es mi dios la libertad.

Mi ley, la fuerza y el viento

mi única patria es la mar.

 

Navega, velero mio

sin temor,

que ni enemigo navío

ni tormenta, ni bonanza

tu rumbo a torcer alcanza,

ni a sujetar tu valor.

 

Veinte presas

hemos hecho

a despecho

del “español”

sus pendones,

cien naciones

a mis pies.

 

Que es mi barco mi tesoro, que

es mi dios la libertad,

mi ley, la fuerza y el viento,

mi única patria la mar

Lari, Lará, larán...

           

            Dicen que fue Espronceda, el escritor españolete, quien creó estos versos, después de transcurridos unos largos cien años, pero, en verdad, fueron de mi inspiración, en esos atardeceres donde el sol enrojecía todo el cielo y el mar. Que feliz me sentía, cuan libre...No Tanto... mi reina estaría iracunda y con esos deseos de cortarme la cabeza por mis pobres proezas, pero ya le daría las victorias que logramos con el pasar del tiempo y que ya les referí.

            Fue una magnifica mañana – unos rayos de sol se atrevieron a salir en esa brumosa Londres – cuando recibí de la reina Isabel mi credencial como corsario y la misión de emprender una expedición por las costas del Pacífico para apropiarnos de los intereses españoles. Después de una breve travesía tuve que regresar por el mal tiempo. Y un trece de diciembre, que se presagiaba auspicioso por lo de martes trece, esto para dejar contentos a los narradores americanos, jaja, salí de nuevo rumbo a la Indias con 4 naves y 164 hombres . Después de entrar por el Cabo de Buena Esperanza donde me hablaron de un puerto riquísimo  seguí hacia el norte. Llegue creo que a Ique Ique, puerto del norte  de Tarapacá y apenas logre un botín de 13 barras de plata del mineral de Huantajaya, ahí recogí la información que estas riquezas eran llevadas a la incipiente Arica para trasladarlas a lomo de mulas a Bolivia para su fundición.   De manera que era doblemente interesante este poblado porque recibía  y enviaba las barras de plata  y doblones de oro. Sin más, me dirigí al apetecible puerto el 24 de diciembre aprovechando la calma del mar y el viento a favor: legue en febrero con la suerte de encontrarme con tres embarcaciones en la bahía, logrando un suculento botín de 40 barras de plata de 20 libras cada una y 200 botijas de un vino dulce y espirituoso que hizo estragos en mi feliz tripulación. Desembarcamos cerca de lo que hoy llaman La Lisera  en busca de mas tesoros pero no encontramos un alma, ni un atisbo de minerales. Lo que no sabíamos que los habitantes al divisarnos nada pudieron hacer para avisar a los que estaban en la costa y se escondieron en el valle . Disfruté de las bondades de un clima cálido y fresco a la vez, una brisa marina que resarcía los estragos sufridos en nuestras largas travesías. Una playa que nunca podre olvidar por lo placentera y acogedora. Todo era alma y belleza. Ayyyy … pero teníamos que seguir. Mis correrías continuaron por el Perú.  Despúes e una humillante derrota en Panamá terminé mis días, pero dicen que todavía mi alma anda por Chile, Es esa reminiscencia de su acogedora playa de Arica la que me mantiene preso en sus dominios. Dicen que un admirador de mis proezas, porque tuve muchos seguidores, construyó una tumba en el cementerio local con una placa donde esta mi nombre. Los devotos depositan flores y mensajes en mi tumba, en especial en el día de Todos los Santos.

            Pero no me van a creer, si existe un anteproyecto para trasladar los restos de is presuntos huesos a la ex Isla del  Alacrán donde mis restos descansarían para siempre, de cara al mar donde realicé mis plenos sueños de libertad y fue testigo de mis logros y fracasos.

 

 

Leyenda del corsario Sir  Drake.En el cementerio general de Arica esta la tumba del corsario ingles con una inscripción de 1798, cuando aún no existía este cementerio; mas aún, el temible Francis Drake murió en Portobello, Panamá, el 28 de enero de 1595. Muchos fieles le dejan flores y mensajes especialmente para el primero de noviembre    

 

 

Johnny Flores

La maldad del caballero rubio

Umagata, (65 Km aguas arriba de Arica), ubicado en el cajón del río Azapa por donde año tras año circulan miles de peregrinos de la Virgen de las Peñas, fue alguna vez un importante pueblo con gobernador y cura, su nombre proviene de urna (agua) y acata (por ahí) en lengua aymará.    

Leyenda de los Payachatas

Leyenda de los Payachatas

 El apacible y silencioso  Lago Chungara pareciera guardar secreto de una violenta historia de amor escrita en algún rincón olvidado del tiempo.  ¿Sera también este el secreto que explica la creación de este cautivador paisaje?.  Revisemos esta vieja leyenda.

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